Esta semana hemos incluido en la programación de nuestras ofertas la campaña de una empresa valenciana que nos sorprendió por lo original y polivalente de su idea. Para seguir con su original idea que menos que bautizar el invento con un nombre también original: GuriGuri. ¡Nos gusta! Nos aborrecen las ordinarieces, necesitamos darles a nuestros usuarios cosas fuera de lo común...

 

Se trata de un cuadro-silla, o silla-cuadro, muy decorativo, que en un momento puntual nos puede sacar de una situación incomoda; ¿Quién no se ha quedado en su casa sin sillas aunque sea una sola vez? Entonces soltamos el cuadro de la pared y ¡Voila! ya tenemos una silla, bien bonita, cómoda y rígida (y amortizada desde el mismo momento que le damos uso). No es por marketing, la hemos probado en Casarela y nos sorprendió su acabado y rigidez.

Si hay que ponerle un pequeño ´pero´ a esta idea, en contra está la poca gama de dibujos en los que podemos elegir, aunque estamos seguros que con el tiempo y el éxito del invento llegarán nuevas colecciones. 

Guri Guri

Es un cuadro. Es una silla. Es un cuadro que se convierte en silla. Es una silla que se convierte en cuadro. Es GURIGURI. [+ info: http://www.guriguri.es ]